Una década construyendo la bioeconomía de Colombia
La bioeconomía de Colombia no ha surgido de manera repentina; ha sido construida progresivamente a lo largo de más de una década mediante expediciones científicas, diseño estratégico de políticas, fortalecimiento institucional e innovación territorial. Avances como el programa Colombia Bio—con sus expediciones científicas que identificaron compuestos de alto valor biológico—sentaron las bases iniciales. Estos avances se consolidaron posteriormente con la Misión de Crecimiento Verde y su CONPES 3934, que, por primera vez, definió la bioeconomía en la política nacional y estableció 25 acciones para 2030. La trayectoria continuó con la Misión de Sabios, la Misión Nacional de Bioeconomía (2019–2020) apoyada por el Instituto Global para el Crecimiento Verde (GGGI), la integración de la bioeconomía en el Plan Nacional de Desarrollo (2022-2026), culminando en la actualización de la Misión de Bioeconomía (2023) con un enfoque territorial más profundo.
Durante el diálogo organizado por el GGGI el 27 de noviembre de 2025, Juan Pablo Bustamante, Gerente del Programa de Colombia, sintetizó esta evolución al señalar que “Colombia tomó la decisión deliberada de convertir la biodiversidad en una vía para el desarrollo, y no solo en un símbolo de orgullo nacional”. A partir de esta idea, la conversación se convirtió en una reflexión sobre cómo esta decisión se ha materializado en la práctica: mediante la continuidad de políticas, instituciones científicas capaces de innovar, empresas que transforman la biodiversidad en productos y alianzas territoriales que impulsan el desarrollo cerca de las fuentes de riqueza natural.
Una publicación emblemática que marca un punto de inflexión
El lanzamiento de la publicación emblemática del GGGI sobre la bioeconomía de Colombia, titulada “Unlocking the Potential of the Bioeconomy: Lessons and experiences from Colombia’s journey”, ofreció el sustento analítico de la sesión. El documento sintetiza el trabajo realizado desde 2019: la construcción de marcos de política pública, el diseño de mecanismos interinstitucionales, el fortalecimiento de rutas de innovación y la facilitación de alianzas entre el sector público, el sector privado y las comunidades. Al presentar el documento, Cristian Rivera, Oficial Senior de Bioeconomía Circular en GGGI, destacó que el progreso de Colombia proviene cada vez más de su capacidad para conectar la ciencia con los mercados. En sus palabras: “La bioeconomía no es solo innovación; se trata de construir los mecanismos que permitan que la innovación sobreviva lo suficiente como para generar un impacto”.
Este marco conceptual orientó la conversación hacia la arquitectura práctica que sustenta la bioeconomía colombiana.
MAPBIO y el “eslabón perdido”: cerrando la brecha entre ideas y mercados
Un eje central del diálogo fue MAPBIO, el mecanismo de Colombia para acelerar bioproductos de alto valor —diseñado por GGGI en 2020, implementado desde 2021 y apoyado por UK PACT—. MAPBIO se enfoca en las etapas intermedias del desarrollo de bioproductos, abordando el conocido “valle de la muerte” en el que las innovaciones prometedoras quedan estancadas por falta de pruebas regulatorias, ajustes de formulación, estudios de factibilidad o validación de mercado.
A lo largo de sus tres primeras cohortes, MAPBIO demostró cómo la asistencia técnica dirigida puede generar avances reales en la bioeconomía del país. El programa apoyó 13 proyectos de innovación y aceleró 26 bioproductos de alto valor derivados de más de 15 especies nativas, entre ellas naidí (açaí), achiote, Sacha Inchi, camu camu, copoazú y Sapindus saponaria (chumbimbo). Más de 500 personas se beneficiaron de estas iniciativas —alrededor del 80 % de ellas vinculadas a asociaciones rurales—, con una participación femenina de aproximadamente el 50 %. El programa contribuyó a mantener más de 100 empleos y generar más de 50 nuevos empleos verdes, invirtiendo más de USD 500.000 en asistencia técnica y apoyo a la innovación.
Varios productos de relevancia nacional surgieron de este proceso: entre ellos, Fosfotal, un biofertilizante validado bajo protocolos del ICA en ensayos de arroz y maíz que permite reducir en aproximadamente 55 % el uso de fertilizantes fosforados; y TriEstimul (ambos desarrollados por Agrosavia), un consorcio de tres microorganismos que mejora la fijación de nitrógeno, la solubilización de fósforo, la tolerancia a la sequía y la productividad de los cultivos, ahora en proceso de comercialización mediante una alianza con el sector privado (Forbio).
Sin embargo, MAPBIO también reveló una barrera sistémica inesperada: incluso cuando los productos llegan al mercado, muchos enfrentan un segundo “valle de la muerte”, en el que compiten en condiciones desiguales frente a alternativas convencionales, pese a sus beneficios ambientales. Esta constatación está orientando el diseño de futuros mecanismos de apoyo, especialmente aquellos destinados a fortalecer las estrategias de comercialización, posicionamiento de mercado y escalamiento.
Agrosavia: la ciencia que estructura la bioeconomía
La profundidad institucional de la bioeconomía colombiana se evidenció claramente en el caso de Agrosavia, la principal autoridad del país en investigación agropecuaria. Con más de 25 años de experiencia desarrollando bioplaguicidas, biofertilizantes, probióticos y probióticos veterinarios y vacunas, Agrosavia gestiona toda la cadena de preparación tecnológica: desde la investigación en laboratorio hasta la producción piloto en sus 13 centros de investigación.
No obstante, como explicó Marta Gómez directora de Vinculación, la excelencia científica no garantiza por sí sola la entrada al mercado. Las pruebas regulatorias, la validación a gran escala, la optimización de formulaciones y la producción piloto suelen estar fuera de los presupuestos tradicionales de investigación. MAPBIO cerró estas brechas financiando ensayos de eficacia aprobados por el ICA, estudios de factibilidad económica y fermentaciones piloto de 850 litros con socios comerciales. Estos pasos fueron decisivos para registrar Fosfotal y TriEstimul, llevando ambos productos del laboratorio al mercado nacional.
MAPBIO también fortaleció la divulgación y formación técnica mediante Biofertilizando, un juego educativo que permitió a Agrosavia llegar a jóvenes de las regiones Andina, Caribe, Pacífica y Orinoquía. Esta experiencia alimentó una estrategia más amplia de participación juvenil —AgroKids— que utiliza juegos, videos y narrativas para formar talento futuro para la bioeconomía.
Selvacéutica: una bioeconomía arraigada en el territorio
La experiencia de Selvacéutica situó el diálogo en las realidades del Chocó biogeográfico, una de las zonas más biodiversas del país y, a su vez, una de las más históricamente desatendidas. Selvacéutica funciona como centro de innovación y como productor de fitoterapéuticos, alimentos funcionales y biocosméticos, trabajando con más de 600 productores locales cuyos conocimientos y custodias de especies nativas constituyen la esencia de su propuesta de valor.
El recorrido de la empresa ilustró los desafíos estructurales que condicionan el desarrollo de la bioeconomía en territorios de alta biodiversidad : De acuerdo con Mabel Torres, fundadora de Selvaceutica, mencionó algunos de estos tales como la infraestructura energética insuficiente para soportar equipos industriales; los costos regulatorios elevados para registrar ingredientes naturales que no figuran aún en listados internacionales como INCI; la limitada disponibilidad de personal calificado y la alta rotación de personal por ofertas externas; y los riesgos climáticos que exponen instalaciones a inundaciones recurrentes.
El apoyo de MAPBIO permitió a Selvacéutica avanzar superando estos obstáculos mediante estudios que soportaron los beneficios de los productos, la mejora de expedientes regulatorios y el perfeccionamiento de formulaciones a partir de especies nativas. Más allá de lo técnico, el programa reafirmó un principio fundamental: una bioeconomía sólida debe estar enraizada territorialmente, construida sobre relaciones entre comunidades, ecosistemas y sistemas de conocimiento locales.
Ecohome: competir en cadenas de valor bio-basadas a nivel global
Ecohome ofreció otra perspectiva esencial. A partir de Sapindus saponaria (chumbimbo), la empresa desarrolló dos líneas de negocio interrelacionadas: detergentes biodegradables para el mercado nacional e ingredientes bio-basados de alto valor para firmas dermocosméticas internacionales. MAPBIO apoyó a la empresa en el perfeccionamiento de formulaciones, la documentación de alegatos de sostenibilidad y el fortalecimiento de la evidencia técnico–regulatoria necesaria para acceder a mercados de exportación.
Uno de los casos mencionados por Martiza López CEO de Ecohome, fue la expansión comercial hacia Chile, ejemplo de cómo innovaciones basadas en la biodiversidad colombiana pueden posicionarse en cadenas de valor globales cuando cuentan con validación rigurosa, trazabilidad clara y salvaguardas ambientales creíbles. Sin embargo, la experiencia de Ecohome también evidenció los desafíos estructurales que enfrentan las empresas basadas en biodiversidad: costos de producción más altos, exigentes requisitos de certificación y dificultades para articular cadenas de suministro territoriales conforme a estándares internacionales. Cooperación internacional y el rol articulador del GGGI
Los socios internacionales —particularmente el Reino Unido a través del programa UK PACT— destacaron cómo su colaboración con el GGGI ha permitido avanzar en la bioeconomía colombiana mediante el apoyo a la innovación, el fortalecimiento de la coordinación interinstitucional y el desarrollo de productos estratégicos de conocimiento. La discusión también subrayó el papel de GGGI como articulador de actores diversos y como garante de que productos emblemáticos —como la nueva publicación sobre bioeconomía— contribuyan efectivamente a las políticas y procesos de fortalecimiento de capacidades.
De cara al futuro, se prevé profundizar esta cooperación mediante análisis del potencial exportador de bioproductos y la continuidad del trabajo con socios globales de investigación como el Royal Botanic Gardens, Kew.
Lecciones transversales emergentes del diálogo
En conjunto, las experiencias compartidas durante la sesión revelaron una bioeconomía configurada tanto por condiciones habilitantes como por historias puntuales de éxito. El progreso de Colombia se explica en gran medida por la continuidad de sus marcos de política pública, que han permitido la evolución institucional con bajos reinicios en cada ciclo político. La inclusión territorial es esencial: la bioeconomía genera sus resultados más sólidos cuando el valor se agrega cerca de las fuentes de biodiversidad, produciendo beneficios justos y duraderos para las comunidades.
No obstante, persisten desafíos importantes. La capacidad científica, las habilidades empresariales y la pericia regulatoria siguen distribuyéndose de manera desigual entre regiones, evidenciando la necesidad de invertir sostenidamente en talento humano. El acceso al financiamiento continúa siendo una limitante para los emprendimientos, dado que los activos biológicos y los largos ciclos de innovación no encajan fácilmente en los modelos crediticios tradicionales. Los participantes subrayaron que la cooperación internacional puede desempeñar un rol catalítico —pero solo cuando se alinea con las prioridades nacionales y fortalece soluciones localmente impulsadas—. En este sentido, la experiencia colombiana ofrece aprendizajes valiosos para otros países megadiversos que buscan vincular la conservación con la diversificación económica.
Una bioeconomía aún en construcción —y referente para la región
Colombia no solo ha adoptado la bioeconomía; también está demostrando cómo construirla mediante políticas coordinadas, excelencia científica, dinamismo empresarial, alianzas territoriales y cooperación internacional. Los próximos pasos son claros: escalar el impulso ya generado, modernizar los sistemas regulatorios, fortalecer los instrumentos financieros y acelerar la transición de la investigación y los pilotos hacia soluciones bio-basadas listas para el mercado.
A medida que este proceso avanza, Colombia está configurando un modelo del que pueden aprender otras naciones: uno en el que la protección ecológica y la oportunidad económica se refuerzan mutuamente, en lugar de competir.
Vea la grabación completa del seminario web: https://www.greenpolicyplatform.org/webinar/unlocking-potential-bioeconomy-lessons-and-experiences-colombias-journey
Lea la publicación insignia de GGGI: https://gggi.org/wp-content/uploads/2025/09/GGGI_Flagship_Insight-Brief_26JUN2025_compressed.pdf